domingo, 27 de mayo de 2012

Dream Stripes

Mi dormitorio es azul y blanco. Si fuera sólo mío sería morado, of course, pero por suerte o por desgracia lo comparto, así que azul y blanco es.

La decoración y los muebles son bastante pobres, pero tiene algo que me encanta y es el maniquí que rescaté del vertedero del pueblo el año pasado. Al principio quise pintarlo, pero luego vi que me gustaba cómo quedaba, así que se quedó tal y como llegó. Pero le faltaba algo, y ese algo era un chal que fuera con el estilo.



Así es: le he tejido un chal a un maniquí. No saldrá a la calle a lucirse, está pensado para quedarse encerrado entre cuatro paredes. Quizás podáis pensar que es una locura malgastar tiempo y lanas en algo que no me voy a poner nunca, pero paso muuuucho tiempo en el tranporte público y fuera de casa, lo cual me da mucho tiempo para tejer. Además, tener una habitación un poco más bonita también es importante para mí, y he usado lanas que me sobraron de otros proyectos, en concreto del Rock Island y La Cumparsita.



El resultado final me gusta bastante, aunque es un poco pequeño. Por ese motivo lo tejí más grande de lo que decía la autora, pero se me acababa la lana cruda y no podía seguir.

Es un chal suuuuuuuuper sencillo y resultón, se lo recomiendo a todo el mundo.



Detalles aquí.

jueves, 17 de mayo de 2012

Porom(pompero)

Imposible no pensar en la alegre cancioncilla cada vez que me acuerdo del curioso nombre que el elegante y distinguido Jared le puso a uno de sus diseños: Porom... ay, Jared.... Porom... ya empezáis a tararearla en vuestra cabecita, ¿verdad? (porompompooooooom poro porompompero perooooo...).



Fue uno de esos proyectos de rebajar stash, con los restos de algodón de La Droguerie que usé para otro proyecto. Pensé que, claro, me gusta llevar boinas pero que sólo tengo una y hace meses que está en la cesta de lavar a mano (se nota que soy limpia, eh?) así que una nueva boina con algodón fresquito para el verano y de un color alegre sería de lo más supermegaidealdelamuerte.

El problema es que es demasiado alegre. Y no es que me guste ir siempre por la vida como alma en pena, que a veces sí, pero ese color azul cielo no es santo de mi devoción. "Entonces" pensaréis "¿para qué carajo te compraste ese color si no te gusta?". Y yo os digo: "yo que sé, queridos amigos". Si por lo menos esa hubiera sido la última vez que me llevo una lana a casa enamorada perdida y luego la veo horrible... pero no, me ha pasado en muchas ocasiones. Por lo menos tengo una madeja menos en mi alijo, ahora.



Si el problema fuera sólo el color todavía sería poco, pero es que a parte de eso también me está grande. Y eso me recuerda a una conversación que tuve con alguien un día cualquiera mientras la estaba tejiendo:

- Oye, albis, ¿no crees que te está quedando grande la goma?
- Noooooo, qué va -yo súper convencida de mí misma- si le he hecho una modificación al patrón y le he hecho el elástico doble, así se agarra mejor.
- Bueno, bueno... -contestó no muy segura.

¡Anda que no me acordé de ella cuando la terminé y comprobé que, efectivamente, la circumferencia craneal era digna del hombre elefante!


En fin, ahora está ahí en la cesta de los proyectos por acabar, a la espera de un momento de inspiración y muchas ganas, para coserle una goma elástica dentro del propio elástico tejido que la boina tiene, para lograr que por fin se ajuste a mi cabeza y así no ponérmela nunca más porque con ese color en la cabeza canto como una almeja.

¡Tejer es divertido!

¡Ataca, minino! ¡No sientas piedad!

Detalles aquí, y minutos musicales justo abajo:


viernes, 11 de mayo de 2012

Ziggy

Quise tejer estos calcetines desde que vi los que tejió Prunila. Fue amor incondicional a primera vista. Si os fijáis en la entrada, veréis que ella los hizo a finales de 2008, así que os podéis imaginar el tiempo que ha estado este proyecto danzando en mi mente. A veces, como sabéis, estas cosas son así: primero el amor, después un largo tiempo antes de comprar la lana, otro largo tiempo para empezar a tejerlo y finalmente un tiempo relativamente corto de idilio tejeril. Y así, a lo tonto a lo tonto, han pasado más de 3 años.





¿Qué puedo decir de estos calcetines? Buenos, bonitos, baratos. Y fáciles. Y divertidos. Y completamente inútiles en esta época del año (yo ya estoy con chanclas). Puede que, así de entrada, intimiden un poco por ser tejidos en jacquard (a mí me pasó cuando los descubrí), pero realmente es un proyecto fantástico si se quiere empezar a aprender esa técnica porque ¡el dibujo es sencillísimo! Os lo prometo, se tejen casi sin pensar.



En cuanto a las modificaciones, he hecho una muy sencilla en lo que a la talla se refiere. Veréis, yo soy una tejedora relajada, que dicen, y hago el punto muy suelto, pero cuando tejo a dos colores tiendo a apretar bastante, supongo que como casi todo el mundo, lo cual me ha dado más de un disgusto. La autora dice que el calcetín debe tener 66 puntos, pero que si se quiere aumentar de talla se vayan añadiendo puntos de 6 en 6. Total, que yo les puse 72 y me van perfectos, no me apretan nada de nada. De hecho, mucha gente que ha tejido los Ziggy dice que son prietos y recomienda aumentar a 72, y yo por una vez en la vida me leí las recomendaciones antes de empezar a tejer y eso me ayudó mucho. ¡Tengo que coger esa costumbre!



En cuanto a lo de tejer apretado cuando se hace jacquard, hace poco leí en un libro una técnica que dice que es fantástica para evitarlo: se trata de volver la labor de dentro hacia fuera, es decir de tejer con la parte del revés visible, y la parte del derecho hacia dentro. No sé si me explico. En fin, que cuando lo leí ya había empezado mis Ziggy, pero para la próxima vez probaré eso que he leído y ya os contaré si va bien o no y cómo se hace exactamente.

Detalles aquí.

¡Feliz fin de semana!

sábado, 5 de mayo de 2012

Pensando en el verano...

Cuando empiezan los calores una no puede evitar empezar a pensar en los proyectos que va a tejer ese verano.

Es curioso como, desde que empecé a tricotar, cada vez le voy cogiendo más cariño al frío y al invierno (sin llegar a amarle, pero sí a odiándole menos), porque disfruto llevando orgullosa las prendas y accesorios que yo misma he tejido con estas manitas. Pero por estas fechas el calor aprieta y al cuerpo no se le puede engañar. Y por muy mono que sea el lopapeysa de una, creo que si me lo pusiera ahora la gente empezaría a mirarme un poco raro, amén de que es posible que sufra una ligera lipotimia sin importancia.

El verano es una época algo complicada para nosotras las tejedoras (permitidme la licencia de hablar en femenino, somos aplastante mayoría) y esto lo digo por dos sencillas razones:

1. Mamita, y ahora qué hago. En primer lugar, cuando llega el verano nuestro abanico de posibilidades tejeriles se reduce considerablemente. Y por mucho que Mr. Jared nos quiera vender su colección de primavera como un fantástico mundo de mitones y gorritos bicolor, por estos lares hace calor, nenas. Así que nada de bufandas, nada de mantas, por lo menos no para usarlas ahora.

2. La temperatura sube y las manos sudan... con catastrófico resultado. Puede que seas una súper tejedora, ignores el punto 1 y digas "pues ea, yo voy a tejerme este jersey de trenzas y cuello de cisne con Malabrigo Worsted y ya me lo pondré cuando haga frío" (yo lo he hecho), pero es mejor ignorar este malicioso pensamiento, pues no sólo nos podemos encontrar la grata sorpresa de que ciertas lanas se afieltran que da gusto con las manos acaloradas, sino que tanto roce y tanto calor pueden terminar por provocarte urticaria por todo el cuerpo.

A pesar de todo, doy rotundamente por sentado que no tejer no es una opción ni siquiera a considerar lejanamente. Además, qué narices, el calorcito del verano también nos brinda interesantes escenarios para tejer: tomando el sol en la playa, en una terracita con un granizado, tumbada en el césped de un parque...

En fin, a lo que quiero llegar con todo este cacao mental que yo sola me estoy montando es que a mí me gusta ser un poco hormiguita previsora y tejerme en verano un buen ajuar para el invierno, pero por otra parte tampoco me gusta tener que esperar para todo, quiero poder ponerme algunas cositas en verano también.

Por este motivo ya vengo pensando en las cosas que quiero tejerme esta temporada, que están entre "prenda de verano que si me queda bien podré salir a la calle con ella y todo" y "prenda de no tan verano pero que podré tejer tranquilamente sin temer las consecuencias".

Hoy quiero compartir algunas de mis ideas de lo que llevarán mis agujas de aquí a que empiece septiembre, que ni significa que las vaya a tejer finalmente ni tampoco significa que sea lo único que teja.

En el tema de los chales hay dos caminos muy claros. Por un lador me apetece el Dream Stripes, (me apetece tanto que ya lo he empezado, oigan), algo tonto y bonito de poco pensar, que vaya creciendo y quede mono. Además lo estoy haciendo aprovechando lanas de otros proyectos, ¡viva el reciclaje!



Otro chal que seguro, seguro que cae en verano es el Ishbel. Caerá porque hace mucho que le tengo ganas, además es un KAL que llevamos pensando desde hace unos meses.


Los calcetines, al contrario que las bicicletas, no son para el verano, peeeeeeero yo es que no sé vivir sin tejerlos, así que sé que habrá tiempo para muchos pares.

De momento tengo empezados los Summer Slice, con los cuales también estoy reciclando restos de lanas, y aunque los míos no saben a sandía como los de la autora, también tienen un gusto afrutado...


Otro par de calcetines a los que les tengo muchas ganas desde que los publicaron son los Carousel, me llama muchísimo la atención su construcción y me parecen súper originales y divertidos.


 En cuanto a las prendas de vestir propiamente dichas como camisetas o vestidos, no lo tengo nada claro aún. Mi mente divaga entre algunas ideas sin tener muy claro hacia donde me voy a decantar.

Podría ser la Sweet Tee


O quizás el Featherweight


O puede que el Hélène


O ninguno de los anteriores, porque no hay nada que me termine de hacer el peso. La cosa está complicada teniendo en cuenta que no quiero comprar más material y que me gustaría apañarme con lo que ya tengo, pero sufro esa terrible maldición de "con toda la lana que tengo no hay nada que me sirva para lo que quiero hacer". En fin.

Entrando en el mundo ganchillero que he recuperado desde hace unos meses, tengo un proyecto muy ambicioso, el Midsummer's Dream Top, que no sé cuánto esfuerzo me va a costar, pero si la lana que tengo pensada para él me sirve puede quedar muy bonito.


Y por si lo consigo y aún tengo ganas de más o si no lo consigo y necesito un plan B ganchillero, me tiraré de cabeza a la piscina con el South Bay, que sé que es facilito y entretenido.




¿Y qué me decís de estos calcetines a ganchillo? A mí es que me tientan como la serpiente a Eva, mmmmmmm, ¡los quiero para mí!


Pero, ¿sabéis? Creo que todo esto sólo han sido divagaciones y blablabla, me conozco y sé que seguramente terminaré haciendo todo lo contrario de lo que he dicho, pero me gusta hacer este tipo de planes para el verano...

 ¿cuáles son los vuestros?

lunes, 23 de abril de 2012

La piel que habito

La piel que habito se ve 100% reflejada en este vídeo:


Lo vi hace ya semanas en el blog de enerby y desde entonces me lo miro de vez en cuando. Me encanta, sencillamente, por eso yo también he querido compartirlo por aquí.

No todo el mundo puede entenderlo, pero entre tejedoras nos miramos y sonreímos sintiendo una instantánea empatía con la muchacha que sale en el vídeo. Podríamos ser cualquiera de nosotras. Creo que lo único que no hago es esconder las lanas en el cajón de las verduras...

Feliz Sant Jordi/Día del Libro a todos. Me voy a FNAC a ver si han traído nuevos libros de punto ;)

martes, 17 de abril de 2012

Knitting Mittens

Estos mitones tienen una única y clara función: mantener mis manos calentitas mientras tejo. De acuerdo que ahora en primavera no me van a hacer mucha falta salvo quizás alguna mañana mientras espero el tren. Pero muchas veces en invierno me monto mi propio fuerte anti-frío con toda suerte de pijamas, batas y mantas, pero si quiero tejer tengo que sacar irremediablemente las manos y entonces se me hielan. A veces se me hielan incluso aunque no haga mucho frío. Si es que aunque tuviera la archifamosa batamanta el problema seguiría sin solución porque, a ver, señores del Teletienda, y las manos, ¿qué? ¿eh? ¿EH? Pues eso ya no me va a preocupar más porque, ¿qué mejor que unos mitones en fair-isle para evitarlo?



La lana es Drops Alpaca, la compré para tejer estas manoplas para Piruleta en el Spanish Swap del pasado otoño, pero cuando llevaba un trozo me di cuenta de que eran brutalmente king size, así que deshice y me puse a otra cosa, mariposa.

Al cabo de un tiempo encontré el patrón de estos mitones y me encantaron, pero es que además los orginales están tejidos con una lana y colores muy similares a estos que he utilizado yo, así que no quise perder oportunidad de tejerme un par igual para mí. Puede ser que el azul pitufo no acabe de destacar mucho con el crudo, pero en la realidad no se acentúa esto tanto como en las fotos.

uñas convenientemente "maqueadas" para la ocasión


Si volviera a hacerlos haría caso a la diseñadora y utilizaría unas agujas de 2.25 mm y no de 2.0 mm como he hecho, puesto que me van un poco estrechos (esto está en proceso de solución, pues con el uso se me están dando). Lo que pasó fue que el día que los empecé estaba por ahí de calçotada y sólo llevaba conmigo las agujas del 2.0, que son las recomendadas para el canalé, así que cuando lo acabé y vi que no tenía las del 2.25 para continuar me dije a mí misma: "mí misma, ¿vas a quedarte todo el día sin tejer por sólo 0.25 mm de mie...? pues p'alante". Y claro, ahora estoy pagando esa irresponsabilidad.

mientras todo el mundo hacía fotos a los "cingles" de Tavertet, yo tenía mi propia sesión particular con los mitones. Si es que no se puede dar más la nota, pero a estas alturas ya como que me da igual


En cualquier caso, han quedado apañados y ha sobrado mucha lana, así que le recomiendo este proyecto a todo el mundo que tenga restos por ahí con los que no sepa que hacer.

Detalles aquí.

miércoles, 11 de abril de 2012

Masonic Lodge

Se lo debía desde hace muchos años. A mi maromo. Unos calcetines decentes. Por fin llegaron y fueron un regalo para nuestro 9º aniversario juntos como pareja. Mother of god.




Fueron tejidos a escondidas en las quedadas tejeriles, donde el sector masculino dio su aprobación en cuanto a color y patrón.



No han quedado como a mí me gustaría, son un poco cortos de caña y creo que de pie le van justitos. No pasa nada, porque esto será una excusa para tejerle otros.

Detalles aquí.



jueves, 5 de abril de 2012

Swapetines 2012

Con gran pesar en mi corazón pero con mucha alegría a la vez, por mi parte está terminada esta edición de los Swapetines 2012.

Este año ha sido muy especial para mí, pues me ha tocado sorprender nada más y nada menos que a la mismísima Pilar, organizadora del evento, por lo que se merecía algo realmente muy bonito.

Con esta idea en la cabeza empezó una gran odisea para mí que duró casi casi hasta el final del intercambio. Todo empezó cuando se me metió entre ceja y ceja que quería tejer este patrón. Como no encontraba forma humana de encontrarlo me puse en contacto con su diseñadora, mi adorada Yarnissima, y ésta me dijo que el patrón ahora pertenecía a no sé qué pollita que lo había usado para hacer un club de calcetines y que, una vez terminado, ya no los había vuelto a vender. Que lo sentía, pero que no podía hacer nada para que yo los tuviera.

Mierda.

Pasé horas, horas, y horas buscando en Ravelry algo que se pareciera a mi primera opción, y al final encontré el patrón PERFECTO y me dije: este o ninguno. Pero había un problema y era que, aunque es gratuito, sólo se podía conseguir a través de un grupo privado YAHOO de tejedoras alemanas. Pero yo ya había renunciado a la primera posibilidad y no quería seguir renunciando, así que me creé expresamente una cuenta de correo en yahoo, me metí en el grupo y sin entender un pijo de alemán me registré en todo y acepté todas las condiciones que me pedían (con carta de motivación obligatoria incluída) sin tener ni idea de lo que estaba consintiendo. Pero todavía había que superar más barreras y, aunque estaba registrada en el grupo, necesitaba una aprobación oficial de la moderadora para poder participar en el grupo y descargarme el patrón de marras. Sí, sí, habría sido más fácil entrar el la sociedad secreta del Priorato de Sión.

Los días pasaban y yo no tenía todavía la aprobación. La desesperación era patente. Había hecho todo lo que estaba en mis manos, pero si la moderadora no me daba el "sí" no podía seguir adelante. Repetí el proceso con otra cuenta y nada. Resignada, me puse (otra vez) a mirar más opciones y encontré dos que me gustaban bastante, aunque ninguno me acababa de motivar.

Y justo cuando estaba a punto de tirar la toalla recibí en mi correo la aprobación del club de las narices y POR FIN pude descargarme el patrón. Peeeeero todavía había otra dificultad más, y es que solamente estaba en alemán. El mundo no para de enviarme señales para que estudie ese idioma y creo que al final cederé, no obstante de momento no entiendo ni jota, pero eso no fue impedimento para mí. Con mucha paciencia, intuición, lógica y un té, terminé por sacar todo lo necesario para poder tejer los calcetines. Y sin usar diccionario casi, oigan, qué orgullosa me sentí.

Como comprenderéis, después de toda esta aventura, mis expectativas eran muy altas y yo quería que me quedaran perfectos. Eso me llevó a deshacer unas cuantas veces: esto así no me gusta, el talón de esta manera está mal, el dibujo mejor hacia otro lado, creo que han quedado muy cortos, las disminuciones deberían empezar más adelante... Mil veces hice y deshice y estuve muy a punto de mandarlo todo al carajo, deshacerlos y hacer otra cosa. Pero yo soy cabezona hasta el final, así que continué hasta tenerlos terminados del todo. No me quedaron como yo esperaba y me salieron algunos fallitos, lo cual hizo que me sintiera un pelín decepcionada.

La hora de fotografiarlos también ha sido un poco dramática, primero para disimular que yo uso una 37 y los calcetines son una 41 (o eso creo, no sé si le van grandes o pequeños), y segundo porque el color es de esos complicados y no he logrado sacarlo tal y como es. Pero aquí están:


Escogí para hacerlos una Malabrigo Sock color Persia que guaraba con mucho celo para una ocasión especial. Me enamoró al verla en la madeja y me enamoró al verla tejida. Lo que no logro comprender es que los calcetines parecen de tonalidades diferentes, uno más apagado que otro, a pesar de ser de la misma madeja. Misterios de la vida. Hice unas cuantas fotos buscando el color más fiel a la realidad, pero nada de nada, espero que Pilar lo consiga por mí.




Ella dice que le encantan y yo con eso estoy contenta, pero sigo teniendo esa espinita en el corazón de que no quedaran como yo quería (ese talón, aissssss, maldito seas).

En el paquetito, además, puse algunas cositas pensando en ella: patrones, lanitas, chucherías y alguna que otra chorradita más. Como siempre, se me olvidó fotografiar todo eso.

Aquí la página del proyecto en mi Ravelry.


Y si bien mis calcetines se fueron nadando hasta Las Palmas de Gran Canaria, los que yo recibí también provenían de las Islas Afortunadas, en este caso de Tenerife.

Mi sorprendedora fue Noe, una chica que mantuvo el más absoluto silencio durante todo el intercambio haciendo que no sospechara nada de nada. No obstante, cuando leí en su blog que le había costado elegir unos calcetines para su sorprendida porque "los tiene todos y de todos los colores" pensé "uy, esta podría ser yo". Y efectivamente.

Noe ha sido un amor conmigo porque realmente estuvo decidida a sorprenderme y hacer algo diferente y especialmente para mí "que lo tengo todo" y me tejió unos calcetines en entrelac, técnica que de momento yo no he probado.


En el paquete, además, venían estos simpáticos marcadores de ovejitas y gatitos (no están todos en la foto porque algunos ya los estoy usando)...


... y una pulsera muy bonita de hilo, todo metido en una preciosa bolsa de fieltro y todo absolutamente hecho a mano.


Muchas gracias Noe por hacerme un regalo tan bonito, y muchas gracias Pilar también porque este año te lo has currado especialmente, espero que el año que viene tengamos más Swapetines. Yo por mí empezaba otra vez mañana :)

viernes, 30 de marzo de 2012

Ganchilleando chales

A principios de año Pushka tejía en las quedadas un chal de ganchillo que me tenía loca de amor. Era algo bien sencillo, como medio granny square triangular, pero lo que me llamaba verdaderamente la atención es que había escogido una lana con cambios de color muy largos (concretamente era Drops Delight) que hacía que cada fila de columnitas o conchas o como se llamen fuera de un color distinto, creando un efecto precioso.

Como me dijeron que la cosa no tenía mucha dificultad, me animé a probar yo. Supongo que para las ganchilleras expertas esto es pan comido, algo así como la típica bufanda de punto bobo para las tejedoras,  pero yo todavía estoy verde como el Increíble Hulk, así que busqué en La Biblia un patrón genérico y bien explicado.

Et voilà:




No ha quedado mal, ¿verdad? Como no tenía suficiente Drops Delight y no quería comprar más lanas, utilicé 5 ovillos de Noro Kureyon que tenía en el alijo desde hacía eones con los que no sabía qué hacer. Es una lana mucho más gruesa que la usada por Pushka, pero con efecto de color parecido, así que me propuse tirar millas hasta que se acabara la lana y realmente no dio ni para una vuelta más, qué maravilla. Estoy muy contenta con la combinaión de lana y patrón, lo cual demuestra mi teoría de que siempre hay un proyecto para cualquier tipo de lana, que tarde o temprano acabas encontrando algo para eso que tienes en el armario desde el principio de los tiempos sin destino fijo.


Entre el color y el picor característico de la Kureyon ha quedado un chal bastante rústico o hippie si lo preferís, pero me gusta mucho así. Y es que el Serafín o el Rock Island pueden ser muy monos y muy delicados, pero a la hora de la verdad yo prefiero los chales "de batalla" para mi día a día, algo que pueda manosear sin sentirme culpable.


 Otra cosa de la que estoy muy contenta y sorprendida es la increíble velocidad con la que lo hice. Una semana tardé, además tejiendo otras cosas entre medias, y hubiera tardado menos de no haber sido por que un buen día el ganchillo con el que lo estaba haciendo apareció descabezado y no pude comprar otro hasta dos días después. Lo que pasó con el viejo ganchillo es un misterio para mí, lo guardé bien guardado y, cuando lo fui a coger, ya estaba mutilado. Nunca encontramos la cabeza.

A parte de todo lo que he dicho, el hacer este chal me ha permitido aprender una nueva técnica: el acabado en picot. Ya no me acuerdo de cómo lo hice pero, oye, ¿y lo orgullosa que me sentí?



Os parecerá increíble, pero para mí este chal no tiene ningún "pero", me encanta tal y como es, además es mi primer proyecto a ganchillo terminado desde hace muchos, muchos, muchos, muchos años.

Más info aquí.