Con gran pesar en mi corazón pero con mucha alegría a la vez, por mi parte está terminada esta edición de los Swapetines 2012.
Este año ha sido muy especial para mí, pues me ha tocado sorprender nada más y nada menos que a la mismísima
Pilar, organizadora del evento, por lo que se merecía algo realmente muy bonito.
Con esta idea en la cabeza empezó una gran odisea para mí que duró casi casi hasta el final del intercambio. Todo empezó cuando se me metió entre ceja y ceja que quería tejer
este patrón. Como no encontraba forma humana de encontrarlo me puse en contacto con su diseñadora, mi adorada
Yarnissima, y ésta me dijo que el patrón ahora pertenecía a no sé qué pollita que lo había usado para hacer un club de calcetines y que, una vez terminado, ya no los había vuelto a vender. Que lo sentía, pero que no podía hacer nada para que yo los tuviera.
Mierda.
Pasé horas, horas, y horas buscando en Ravelry algo que se pareciera a mi primera opción, y al final encontré el patrón PERFECTO y me dije: este o ninguno. Pero había un problema y era que, aunque es gratuito, sólo se podía conseguir a través de un grupo privado YAHOO de tejedoras alemanas. Pero yo ya había renunciado a la primera posibilidad y no quería seguir renunciando, así que me creé expresamente una cuenta de correo en yahoo, me metí en el grupo y sin entender un pijo de alemán me registré en todo y acepté todas las condiciones que me pedían (con carta de motivación obligatoria incluída) sin tener ni idea de lo que estaba consintiendo. Pero todavía había que superar más barreras y, aunque estaba registrada en el grupo, necesitaba una aprobación oficial de la moderadora para poder participar en el grupo y descargarme el patrón de marras. Sí, sí, habría sido más fácil entrar el la sociedad secreta del Priorato de Sión.
Los días pasaban y yo no tenía todavía la aprobación. La desesperación era patente. Había hecho todo lo que estaba en mis manos, pero si la moderadora no me daba el "sí" no podía seguir adelante. Repetí el proceso con otra cuenta y nada. Resignada, me puse (otra vez) a mirar más opciones y encontré dos que me gustaban bastante, aunque ninguno me acababa de motivar.
Y justo cuando estaba a punto de tirar la toalla recibí en mi correo la aprobación del club de las narices y POR FIN pude descargarme el patrón. Peeeeero todavía había otra dificultad más, y es que solamente estaba en alemán. El mundo no para de enviarme señales para que estudie ese idioma y creo que al final cederé, no obstante de momento no entiendo ni jota, pero eso no fue impedimento para mí. Con mucha paciencia, intuición, lógica y un té, terminé por sacar todo lo necesario para poder tejer los calcetines. Y sin usar diccionario casi, oigan, qué orgullosa me sentí.
Como comprenderéis, después de toda esta aventura, mis expectativas eran muy altas y yo quería que me quedaran perfectos. Eso me llevó a deshacer unas cuantas veces: esto así no me gusta, el talón de esta manera está mal, el dibujo mejor hacia otro lado, creo que han quedado muy cortos, las disminuciones deberían empezar más adelante... Mil veces hice y deshice y estuve muy a punto de mandarlo todo al carajo, deshacerlos y hacer otra cosa. Pero yo soy cabezona hasta el final, así que continué hasta tenerlos terminados del todo. No me quedaron como yo esperaba y me salieron algunos fallitos, lo cual hizo que me sintiera un pelín decepcionada.
La hora de fotografiarlos también ha sido un poco dramática, primero para disimular que yo uso una 37 y los calcetines son una 41 (o eso creo, no sé si le van grandes o pequeños), y segundo porque el color es de esos complicados y no he logrado sacarlo tal y como es. Pero aquí están:
Escogí para hacerlos una Malabrigo Sock color Persia que guaraba con mucho celo para una ocasión especial. Me enamoró al verla en la madeja y me enamoró al verla tejida. Lo que no logro comprender es que los calcetines parecen de tonalidades diferentes, uno más apagado que otro, a pesar de ser de la misma madeja. Misterios de la vida. Hice unas cuantas fotos buscando el color más fiel a la realidad, pero nada de nada, espero que Pilar lo consiga por mí.
Ella dice que
le encantan y yo con eso estoy contenta, pero sigo teniendo esa espinita en el corazón de que no quedaran como yo quería (ese talón, aissssss, maldito seas).
En el paquetito, además, puse algunas cositas pensando en ella: patrones, lanitas, chucherías y alguna que otra chorradita más. Como siempre, se me olvidó fotografiar todo eso.
Aquí la página del proyecto en mi Ravelry.
Y si bien mis calcetines se fueron nadando hasta Las Palmas de Gran Canaria, los que yo recibí también provenían de las Islas Afortunadas, en este caso de Tenerife.
Mi sorprendedora fue
Noe, una chica que mantuvo el más absoluto silencio durante todo el intercambio haciendo que no sospechara nada de nada. No obstante, cuando leí en su blog que le había costado elegir unos calcetines para su sorprendida porque "los tiene todos y de todos los colores" pensé "uy, esta podría ser yo". Y efectivamente.
Noe ha sido un amor conmigo porque realmente estuvo decidida a sorprenderme y hacer algo diferente y especialmente para mí "que lo tengo todo" y me tejió unos calcetines en entrelac, técnica que de momento yo no he probado.
En el paquete, además, venían estos simpáticos marcadores de ovejitas y gatitos (no están todos en la foto porque algunos ya los estoy usando)...
... y una pulsera muy bonita de hilo, todo metido en una preciosa bolsa de fieltro y todo absolutamente hecho a mano.
Muchas gracias Noe por hacerme un regalo tan bonito, y muchas gracias Pilar también porque este año te lo has currado especialmente, espero que el año que viene tengamos más Swapetines. Yo por mí empezaba otra vez mañana :)